Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2025

Cuando la maternidad te rompe… y te reconstruye más fuerte.

Imagen
  Mi historia, mi verdad Ser mamá a los 20 años no estaba en mis planes. No era ese sueño perfecto que pintan en redes, ni la historia color rosa que muchos repiten sin haberla vivido. Fue un golpe de realidad: miedo, incertidumbre y un “¿ahora qué?” que se repetía en mi cabeza día y noche. Pero también fue el inicio de la versión más fuerte, más capaz y más valiente de mí misma. Durante los primeros meses después de que nació mi hijo, estuve desempleada. No fue fácil. Entre pañales, desvelos y esa mezcla rara de amor profundo con cansancio extremo, yo sentía que el mundo seguía corriendo mientras yo me quedaba quieta. Pero no me rendí. A los seis meses conseguí un trabajo que me cambió la vida: viajaba de lunes a domingo desde mi pueblo hasta Medellín. Dos años enteros con ese ritmo. Agotador, sí. Pero también transformador. Y es que, aunque muchos la romantizan,  la maternidad es dura . Es hermosa, claro. Hay amor, hay compañía incondicional, hay momentos que llenan el alma....

Y como el ave Fénix..

Imagen
 Hoy, después de todo lo vivido, entiendo que la maternidad no es un cuento de hadas, ni un camino recto, ni una versión “perfecta” de nosotras mismas. La maternidad es real, duele, cansa, transforma… pero también revela una fuerza que no sabíamos que teníamos. Y si algo quiero dejarte a ti, mujer que estás leyendo esto, es esto: No estás sola. No eres menos por cansarte. No eres mala mamá por reconocer que a veces te supera. No eres débil por llorar. Eres humana, y sobre todo, eres poderosa. Ser mamá no debería ser un obstáculo para tus sueños. Sí, limita, cambia ritmos y obliga a replantear caminos, pero también te impulsa, te despierta y te enseña que eres capaz de más de lo que imaginabas. Así que si hoy te sientes perdida, agotada o dudando de ti, recuerda esto: Dentro de ti vive una mujer capaz de reconstruirse una y mil veces. Una mujer que ya sobrevivió a días difíciles y que seguirá creando vida, no solo en otros, sino en ella misma. Sigue, aunque sea despacito. Si...