Y como el ave Fénix..


 Hoy, después de todo lo vivido, entiendo que la maternidad no es un cuento de hadas, ni un camino recto, ni una versión “perfecta” de nosotras mismas. La maternidad es real, duele, cansa, transforma… pero también revela una fuerza que no sabíamos que teníamos.

Y si algo quiero dejarte a ti, mujer que estás leyendo esto, es esto:

No estás sola. No eres menos por cansarte. No eres mala mamá por reconocer que a veces te supera. No eres débil por llorar.
Eres humana, y sobre todo, eres poderosa.

Ser mamá no debería ser un obstáculo para tus sueños. Sí, limita, cambia ritmos y obliga a replantear caminos, pero también te impulsa, te despierta y te enseña que eres capaz de más de lo que imaginabas.

Así que si hoy te sientes perdida, agotada o dudando de ti, recuerda esto:

Dentro de ti vive una mujer capaz de reconstruirse una y mil veces. Una mujer que ya sobrevivió a días difíciles y que seguirá creando vida, no solo en otros, sino en ella misma.

Sigue, aunque sea despacito.
Sigue, aunque duela.
Sigue, aunque a veces no entiendas cómo.

Porque lo que estás construyendo —como mujer y como mamá— es más grande de lo que hoy alcanzas a ver.

Y créeme: estás haciendo un trabajo increíble.

Seas quien sea, y estés donde estés... Te dedico esta canción.



Con Amor
Maria C. Velásquez

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cuando la maternidad te rompe… y te reconstruye más fuerte.